Hay veces que un momento, situación o pensamiento cuando menos lo esperas, te vuelve a colocar en la dirección correcta. De alguna forma inexplicable se reconecta la mente con el cuerpo y logras hacer un “reset” completo. Una mezcla de todo esto me sucedió un par de semanas antes de dejar definitivamente la silla de ruedas. En mi mente se habían formado dos deseos, como si fueran epifanías, que no sabía muy bien hacia donde me iban a llevar. Solo sentía que se me habían revelado y que era lo que necesitaba hacer. La primera de ellas era volver a estar por un día rodeado de naturaleza. Recuerdo que leí una frase de Henry David Thoreau en su libro Walden, en la que se preguntaba, ¿qué hago yo en el bosque si estoy pensando en algo que está fuera de él? El querer ir expresamente a un bosque podría parecer algo extraño, ya que me encontraba sumido en una realidad muy diferente y bastante asfixiante. Además, en ese momento creía que no podría volver a experimentar algo que había sido par...
Vale la pena vivir. Vale la pena seguir viviendo. Siempre hay un para qué.