Justo al volver de las vacaciones, me han llamado del Hospital de La Paz para empezar la rehabilitación con ellos. Es muy complicado acceder allí ya que la lista de espera es enorme, pero apuntarse y esperar merece la pena, son realmente buenos. Así que fui a la entrevista inicial en la que un médico te evalúa y ve en que situación te encuentras. He de decir que el mensaje que recibí fue desolador, seguramente real, pero de una dureza innecesaria. Salí de la consulta diciendo para mis adentros, ¡que hijo de puta! Tampoco pude evitar, que saliendo del hospital, se me saltara alguna lágrima de impotencia. Ya en el coche, en el trayecto de vuelta a casa no hablo demasiado. Tengo la mirada fija a través de la ventanilla con una sensación mezcla de cabreo y tristeza. He estado viviendo con la dolorosa realidad, y ahora me doy cuenta de que ésta me ha derrotado , decía el escritor Henry James. Y es que, esa bofetada de realidad sin comillas que me acaban de dar, me hace daño. No ha si...
Vale la pena vivir. Vale la pena seguir viviendo. Siempre hay un para qué.