“Mochuelo, si acabas de empezar la rehabilitación, que pretendes…” Sigue sin gustarme la palabra aceptación pero lo sigo haciendo, y ahora debo aceptar que quizás es demasiado pronto para emprender caminatas algo más exigentes. He decidido posponerlas unos días hasta sentirme más fuerte, todavía estoy débil e inseguro en mis movimientos. De nuevo, a veces lo bueno es lo que ocurre, me acaban de llamar de otra clínica para empezar la rehabilitación con ellos también. Así que empecé a combinar las dos clínicas diariamente con lo que ocupaba casi toda la mañana entre sesiones, desplazamientos, y parte de la tarde con los ejercicios en casa. Recuerdo leer algo que dijo el gran explorador noruego Fridjof Nansen en una biografía suya, demolí todos los puentes detrás de mí, para no tener otra opción que seguir adelante . He de confesar que a nivel emocional, esto no era exactamente así. Tenía demasiados asuntos inconclusos, qué solamente había aparcado para poder centrarme en dar prio...
Vale la pena vivir. Vale la pena seguir viviendo. Siempre hay un para qué.