Entre Lorena, Marta y Dani han decidido que ya es hora de salir a la calle, dar un paseo y tomar algo en la terraza de cualquier bar. Sin pensarlo demasiado accedo a ello, si puedo ir al hospital, también puedo dar un pequeño paseo por el barrio. Pero mientras me ayudan a vestirme, en mi interior empieza a crearse una cierta inseguridad y algo de miedo.
Mientras vamos paseando, me empiezo a sentir extraño. Noto
que me incomoda el pensar que todo el mundo me mira al pasar a mi lado. Estoy
seguro que hay vecinos que hace dos meses me habían visto correr por el
barrio, ahora me están viendo en silla de ruedas. Tengo la sensación de que miran
sorprendidos y con ganas de preguntarme que ha pasado, pero no dicen nada.
Ahora mismo quizás sea lo mejor. Creo que me da mucha
vergüenza que me vean así, no se si quiero que me vean sufrir. Por un momento,
intento llevar la silla de ruedas yo solo y me cuesta muchísimo, me he dado
cuenta que las calles están inclinadas hacia dentro con lo que la silla se
desvía constantemente y además, tenemos que ir esquivando bordillos, calle
arriba y calle abajo.
![]() |
| Primer paseo |
Se me ha hecho eterno pero hemos llegado al bar y tengo la
misma sensación que por la calle. Hay mucha gente que me conoce pero nadie
pregunta, quizás ellos se sienten más extraños que yo. Pido una cerveza,
supongo que es momento de celebrar mi primer paseo, pero no sale todo lo bien
que esperaba. Por tercera y última vez en todo este proceso, me vuelvo a
desmayar.
Ya de vuelta camino a casa, observo que todo a mi alrededor
va demasiado rápido y siento que ahora mismo, yo voy demasiado lento para todo. He leído que llaman la hipótesis de la Reina Roja, a la necesaria adaptación de
las especies solo para mantener su posición en un entorno en constante
evolución. En el libro “A través del espejo” de Lewis Carroll, hay una
conversación que tiene Alicia con la Reina Roja:
—Bueno, lo que es en
mi país —aclaró Alicia, jadeando aún bastante—, cuando se corre tan rápido como
lo hemos estado haciendo y durante algún tiempo, se suele llegar a alguna otra
parte…
—¡Un país bastante
lento! —replicó la Reina—. Lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo
cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra
parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido.
Veo claro que necesito interiorizar otra idea importante en
mi cabeza, si quiero volver a ser algo parecido al que era antes me va a tocar
esforzarme mucho más, hacer el doble de cosas que hacía antes. Tendré que echar
imaginación o hacer las cosas de otra forma, pero no decir nunca que no puedo. Por
un momento pienso que, quizás mi auténtica discapacidad esté en mi cabeza y no
en mi cuerpo.

Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario!