A pesar de que sea algo obvio, te das cuenta de la importancia que tiene la rapidez de actuación en estos casos. Tuve la inmensa suerte de, a pesar de que eran pocos en el rocódromo, que actuaran de forma increíble.
Primero reanimándome. Estaba inconsciente, no despertaba.
Ellos me dieron el empujón necesario para seguir las voces, de esto escribiré
más adelante y despertar. Llamar al 112 y explicar en una situación en la que
crees que alguien está a punto de morir, que vengan con la urgencia necesaria.
Se que no fue fácil ser vehemente con la petición, esto fue
algo que posteriormente me explicaron. Pero lo verdaderamente importante es,
que vinieron realmente deprisa. Avisar por teléfono a Lorena, algo que tampoco
fue sencillo, afortunadamente pude desbloquear el móvil una vez que volví a la consciencia.
La inmovilización y traslado fue también muy rápida, es un trayecto de 19 kmts que hicieron muy rápido. Otra de las cosas que recuerdo es el vaivén de la ambulancia en el trayecto. Cuando llegamos al hospital, ya estaba todo preparado.
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| Tic tac |
En un principio piensas en la suerte que has tenido de que
todo fuera rodado. Sin duda, ha ayudado a tratar las heridas más rápido. Pero
cuando lo piensas con calma, te das cuenta de que hay algo más en todo este
tema.
Te han ayudado personas desconocidas que han hecho lo que
tenían que hacer, y profesionales que han cumplido con su trabajo. Quizá suerte
ciega es, el azar de coincidir en el mismo sitio y tiempo con estas buenas
personas.
Me pasaría la vida agradeciendo lo que hicieron por mi, y es
que por mucho que nos empeñemos, no podemos vivir aislados. Tanto antes como después
de nacer, nos pasamos la existencia recibiendo favores de familia, amigos y
desconocidos. Igual que nosotros los hacemos con los demás.
Me he encontrado con esta frase de Cicerón, no hay deber
más necesario que el de dar las gracias. Creo que resume bien lo que siento y
lo que no quiero dar por sentado el resto de mi vida.

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