La realidad es que ahora mismo mi reloj biológico interno está totalmente desorganizado. Esto es normal que pase en personas que han estado mucho tiempo hospitalizadas. No solo es por la medicación que te dan, que afecta. También es que a menudo te despiertan por las noches y durante el día apenas tienes exposición con la luz del sol. Todas estas disrupciones dentro del ciclo circadiano tiene consecuencias a todos los niveles del organismo.
Recuerdo cuando salí del hospital y me dio el sol en la
cara. La sensación era como si hubiera salido de una cueva, me parecía que
había algo raro en el ambiente. Y es que este descontrol afecta a ciclos como
los del sueño, comer, incluso en la creación de hormonas como la melatonina. En
mi caso además de tener ese desorden, debo convivir y gestionar el dolor de día
y lo peor, de noche.
Decido que al igual que el Kaizen es importante para generarme
un beneficio, es igual o más importante empezar a aplicar una rutina de hábitos
con unos horarios. Es la única forma en el que mi cuerpo se puede ordenar y
continuar con su proceso de regeneración. Si logro automatizar el día a día con
ciertos hábitos, aunque sean minúsculos, acabaran teniendo influencia más
adelante.
Como dice James Clear en su libro Hábitos atómicos, si no logras encontrar un juego en el que
las probabilidades estén a tu favor, debes crear uno. Lo primero que hago
es obligarme a despertar a la misma hora todos los días y a intentar acostarme
a una hora más o menos similar. Despertar es lo que más me cuesta, mis noches son
difíciles, al dolor le gusta más la noche, sale de fiesta y se divierte más.
Los tornillos de la espalda se clavan como cuchillos y además,
debo intentar tener el mayor tiempo posible los pies en alto, es la mejor forma
de que se curen. Con lo que mis posturas en la cama suelen ser complicadas,
incómodas y dolorosas sin apenas poder girarme ni a un lado ni a otro. Esto
provoca que además de fastidiarle las noches a Lorena, tenga una especie de
“microdespertares” nocturnos continuos, y aunque a veces tomo Lorazepam para intentar
dormir, no siempre me da el efecto deseado.
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| Inicio del día |
Es curioso pero oler el café recién hecho por la mañana, era
como una señal de activación, como la señal de inicio a mis hábitos diarios. Y
aunque el sueño me llama a cada hora, empiezo a ponerme tareas diarias de forma
que ocupo casi todo el día. De momento decido pasar las mañanas en el dormitorio
ya que hay más luz y francamente, la necesito. Por las tardes me llevan al comedor
y así voy cambiando de ambiente.
Me he encontrado con una reflexión de Charles Duhigg en su
libro Más agudo, más rápido y mejor, la
paradoja de aprender a tomar mejores decisiones es que requiere desarrollar una
comodidad con dudas, creo que no se puede expresar mejor.

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