Aunque dejar atrás la dureza del hospital me reconforta, la verdad es que estar en casa me va a suponer empezar de nuevo. Es a partir de ahora donde voy a redescubrir mis límites, un sitio donde afrontar lo que me venga, sea bueno o malo con cierta calma. He de reconocer que abrazar esa incertidumbre me provoca mucha inquietud, pero aun así, solo 14 horas después de llegar a casa, decido retomar el oficio del guerrero.
Veo necesario emplear una nueva estrategia, que sea diferente
y pensar en los siguientes pasos a dar. Para eso necesito revisarme de nuevo,
tener una imagen clara de mí y del piso. Vuelvo a chequear mi cuerpo, necesita
tiempo para que se vaya curando y sigo sin poder moverme, a duras penas
sentarme a pulso y nada más.
De repente, me acuerdo de una cosa que tuve que aprender por
motivos laborales, y que me podría servir de ayuda, es la filosofía o método Kaizen.
La palabra está compuesta de dos vocablos, cambio (kai) y bueno (zen), se
refiere a “mejora continua”. Y es que esta filosofía, muy usada por las
empresas, también se puede aplicar en tu vida personal.
Esto, al igual que la neguentropía tiene mucho desarrollo
también, pero en mi caso, solo me iba a quedar con los conceptos que me
pudieran ayudar a retomar la estrategia a seguir desde casa. Como dice Masaaki
Imai, el ingeniero fundador del Kaizen, en
tu vida, lo que no hace falta sobra, lo que no suma resta.
![]() |
| Kaizen |
Estaba claro que en ese momento y hasta nuevos cambios, mi cuerpo necesitaba mucho descanso, lo que necesitara para irse regenerando. Debía centrarme en evitar las fugas de poder de mi palacio mental y facilitar la recuperación física. Esto implicaba no gastar energía innecesaria, hacer las cosas de forma sencilla pero no simple y evitar esfuerzos extras.
La idea del Kaizen es no plantearte grandes objetivos a
largo plazo, más bien es el de ir dando pequeños pasos. De esa forma evitas el
miedo que provocan los grandes cambios y frustrarte antes de tiempo, a tu mente
le encanta volver a la zona de confort. No debe pasar un día sin realizar algún
tipo de mejora, por pequeña que sea. Si mejoras un 1% diario, en cualquier
aspecto de tu vida, después de mucho tiempo el progreso es evidente.
Valorar diariamente que se podía cambiar para mejorar a
nivel personal y en casa, pasó a convertirse en una rutina diaria. También
pensé en hacerme kpi´s (key performance indicator) internos, que son
indicadores de control cada mes para ir anotando mis cambios, pero quizás esto
era un poco exagerado y algo friki (cosas de logísticos), no lo hice. En mi
situación, los cambios serían evidentes.
Reconozco que a veces fui un poco exagerado con el uso del
Kaizen, me enfadaba por tener alguna cosa mal puesta, por una luz
encendida o por no poder levantarme de la cama una vez más. Pero es que hasta
ahora, el accidente me había superado totalmente, siempre iba por detrás, era
necesario de alguna forma intentar tener el control. Como decía Lao Tse, cuanto más lejos se va, menos se sabe.

Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario!