Tengo el convencimiento que, todas estas pequeñas acciones rebeldes que me empeñé en hacer continuamente, me refiero a moverme por mi mismo, lavarme, etc…fueron la base para afrontar las siguientes, que serían más complicadas. En mi palacio mental era importante romper con la idea del “no puedes hacerlo”. Son una serie de acciones inacabadas y repetidas, que acostumbrarían a mi mente y a mi cuerpo a luchar.
Hasta que punto mi yo, no es algo que yo mismo puedo
reescribir a cada paso. Así lo decía Octavio Paz cuando expresaba, el yo es un afuera. O al menos yo lo
interpretaba de esta manera, si era capaz de ir reescribiéndome, quizá podría
llegar a ser una versión aceptable de mi mismo. A pesar de las incógnitas, esta
idea también fue importante que entrara en mi palacio mental.
El siguiente reto consistió en empezar a pasarme al sillón
que tenía al lado. La idea era empezar a pasar un tiempo sentado, lo que yo
aguantará, y empezar a acostumbrar al cuerpo a otras posturas. Casi quince días
después me sentaría en un sillón y a ver lo que sentía.
Me acuerdo que entraron siete personas para moverme, nos
reíamos porque eran demasiadas, se ve que acudieron en masa a la llamada de
ayuda. El tema tiene su logística, deben poner la cama y el sillón a la misma
altura. Moviéndote a izquierda y derecha te colocan sobre una tabla o rulo, que
es usado para transferirte al sillón. La operación a la inversa es igual.
En el momento en el que me levantaron el sillón para tenerme
incorporado, me desmayé. Fue el primero de tres desvanecimientos que tendría en
total, en diferentes momentos en todo este proceso de recuperación. Cuando desperté,
al poco, me estaban dando aire ondeando unos papeles. Recuerdo que ese primer
día duré poco en el sillón. Me dolía la espalda muchísimo y los pies, debía
tenerlos en altura sin apoyarlos, era muy doloroso e incómodo.
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| Prueba superada |
Se que la primera vez nunca es fácil y que mi situación no
era la mejor, pero aun así mi sensación fue decepcionante, me sentí muy frustrado.
A pesar de tus buenas intenciones, estos momentos de frustración son normales
en una situación muy anormal, hay que darle tiempo al cuerpo a que se
acostumbre. Estas serían las siguientes enseñanzas a anotar en mi palacio
mental.
La primera más práctica era que, hay que avisar antes de
estar muy cansado y dolorido para que te vengan a cambiar del sillón a la cama.
Cuando estás en planta todo es más lento, así evitarás sufrir más tiempo de lo
necesario. Y la segunda y más importante es que, a pesar de que quieras correr
más allá de la cuenta, que seguramente sea tu cabeza la que lo demanda, tu
cuerpo lleva otro ritmo, hay que sintonizarlo y adecuarse a el.

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