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15. Mordiscos

 He de confesar que mi plan todavía tenía fisuras, a pesar de esforzarme por arrinconar los malos pensamientos, mi palacio mental tenía grietas por donde se colaban de vez en cuando, de forma recurrente, un fuerte sentido de culpabilidad, la misma pesadilla, justo mirar hacia abajo cuando comenzaba a caer y miedo hacia el futuro incierto.

Decía Imre Kertész que, los recuerdos son como perros abandonados, vagabundos, nos rodean, nos miran, jadean, aúllan alzando la vista a la luna, querrías ahuyentarlos, pero no se marchan, te lamen ávidamente la mano, y cuando les das la espalda, te muerden…Imre sabía de lo que hablaba, lo expresó perfectamente.

Te muerden


Cuando me mordían esos pensamientos, recuerdo ponerme tenso, mirando al techo de la habitación, obviamente inmóvil, generalmente me tapaba la cara, no quería mirar. Nunca sabía cuando iba a pasar, simplemente aparecían de día o de noche sin avisar.

Me sentía culpable por haber tenido un accidente en el que creía que era el único gilipollas en el mundo que la había cagado de esa manera, los si hubiera…siempre salen. Culpabilidad por joder a mi familia y hacerles pasar por algo que se han encontrado sin buscarlo. En ese momento, esa era mi sensación. Con el tiempo, he reflexionado y me he dado cuenta que, no fui tan culpable como yo creía en ese momento.

Lo de la pesadilla era algo terrible, siempre estaba ahí agazapada pero presente. Lo único que podía hacer era taparme la cara, cerrar los ojos y esperar a que pasara esa sensación. Parece mentira que un evento que no recuerdo tan limpio y cristalino en mi cabeza, se empeñe en hacérmelo vivir tan intensamente, justo cuando entro en pánico y la adrenalina se dispara.

En esos momentos el miedo iba sin control. Pensar que podría haber sido peor es algo normal también, imaginarme con lesiones peores era algo que me pasaba, pero no lo vivía con alivio, como diciendo “uff de la que me he librado”, lo imaginaba con sufrimiento y con pánico.

Y miedo ante lo que me quedaba por delante y de que forma, me imaginaba jodido de diferentes maneras. Estaba claro que aun era demasiado pronto para plantearse eso, pero no lo podía evitar. Recuerdo que buscaba por internet, ejemplos de personas que hubieran pasado por el mismo tipo de accidente o al menos tuvieran el mismo tipo de lesiones.

Buscaba alguna ayuda extra, una guía, algo que me indicara el proceso a seguir. Lo que costaba recuperarse, si me iba a quedar así. Que podía hacer! Además de mi plan estratégico, necesitaba también en base a otros casos similares, otro empujón que me diera impulso. Y así seguí mis días en planta tapando esas grietas como podía, mientras de vez en cuando, sentía las mordeduras de mis recuerdos.

                                                                                                                                              

 

 

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