He de confesar que mi plan todavía tenía fisuras, a pesar de esforzarme por arrinconar los malos pensamientos, mi palacio mental tenía grietas por donde se colaban de vez en cuando, de forma recurrente, un fuerte sentido de culpabilidad, la misma pesadilla, justo mirar hacia abajo cuando comenzaba a caer y miedo hacia el futuro incierto.
Decía Imre Kertész que, los recuerdos son como perros
abandonados, vagabundos, nos rodean, nos miran, jadean, aúllan alzando la vista
a la luna, querrías ahuyentarlos, pero no se marchan, te lamen ávidamente la
mano, y cuando les das la espalda, te muerden…Imre sabía de lo que hablaba, lo
expresó perfectamente.
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| Te muerden |
Cuando me mordían esos pensamientos, recuerdo ponerme tenso,
mirando al techo de la habitación, obviamente inmóvil, generalmente me tapaba
la cara, no quería mirar. Nunca sabía cuando iba a pasar, simplemente aparecían
de día o de noche sin avisar.
Me sentía culpable por haber tenido un accidente en el que creía
que era el único gilipollas en el mundo que la había cagado de esa manera, los
si hubiera…siempre salen. Culpabilidad por joder a mi familia y hacerles pasar
por algo que se han encontrado sin buscarlo. En ese momento, esa era mi sensación.
Con el tiempo, he reflexionado y me he dado cuenta que, no fui tan culpable
como yo creía en ese momento.
Lo de la pesadilla era algo terrible, siempre estaba ahí
agazapada pero presente. Lo único que podía hacer era taparme la cara, cerrar
los ojos y esperar a que pasara esa sensación. Parece mentira que un evento que
no recuerdo tan limpio y cristalino en mi cabeza, se empeñe en hacérmelo vivir
tan intensamente, justo cuando entro en pánico y la adrenalina se dispara.
En esos momentos el miedo iba sin control. Pensar que podría
haber sido peor es algo normal también, imaginarme con lesiones peores era algo
que me pasaba, pero no lo vivía con alivio, como diciendo “uff de la que me he
librado”, lo imaginaba con sufrimiento y con pánico.
Y miedo ante lo que me quedaba por delante y de que forma, me
imaginaba jodido de diferentes maneras. Estaba claro que aun era demasiado
pronto para plantearse eso, pero no lo podía evitar. Recuerdo que buscaba por
internet, ejemplos de personas que hubieran pasado por el mismo tipo de
accidente o al menos tuvieran el mismo tipo de lesiones.
Buscaba alguna ayuda extra, una guía, algo que me indicara
el proceso a seguir. Lo que costaba recuperarse, si me iba a quedar así. Que
podía hacer! Además de mi plan estratégico, necesitaba también en base a otros
casos similares, otro empujón que me diera impulso. Y así seguí mis
días en planta tapando esas grietas como podía, mientras de vez en cuando,
sentía las mordeduras de mis recuerdos.

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