Cuando abrí los ojos en la UCI, después de la operación de urgencias, me encontré con una cosa adherida a mi cuerpo. Era un fijador externo que se usa para cerrar el anillo pélvico y controlar la hemorragia interna, le llamábamos “el tendedero”.
Fue un momento complicado, el primero de muchos que me iba a
encontrar por el camino. Todavía andaba perdido, entubado, medicado,
desconocidos atendiéndome, escuchando los sonidos de las máquinas que te rodean.
Poco a poco me fui dando cuenta del lío en el que me encontraba, y cuando por
un momento, volví a ver a Lorena, me hundí.
Si para mi fue jodido, para mi familia fue mucho peor. Ver a alguien que quieres en ese estado tan terrible te rasga el alma. El cómo pasó, pronto dejó de tener importancia para empezar a prepararse para un futuro incierto a todos los niveles.
![]() |
| Momentos en la UCI |
Había que esperar unos días para operarme del resto de
lesiones, a excepción de los pies, que sería a las tres semanas por motivos
médicos. La siguiente noticia que me dan es, “procura no moverte demasiado,
tienes invadida la médula en un 60%”.
Hasta que me operaron fueron unos días jodidos, muy asustado, siempre inmóvil y rígido, todo puede ir a peor si no haces lo que te dicen. La frase "invasión de la médula" impresiona, y aunque apenas era capaz de moverme, me enfadaba conmigo mismo por intentarlo y siempre volvía a mi postura rígida.
Curiosamente, una de las cosas que produce el miedo es sacar algo de sentido del humor
ante una situación grave, eso es lo que me pasó. No se si producto de la medicación o como defensa ante el miedo. Empecé a decir tonterías, chistes malos, de ahí lo de tendedero y otras
muchas bromas, que al menos en compañía se hacía bastante más sostenible la situación,
otro tema era cuando te quedabas solo.

Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario!