“Esto no puede estar pasando”
Nunca se está preparado para tener un accidente, ni para
que te avisen de que algún ser querido ha tenido uno. Esta incredulidad la
tuvimos todos, mi mujer, familia y amigos. Cuando te dan una noticia semejante crees que no puede ser, que se están equivocando.
Recuerdo que tumbado en la camilla ya consciente, mientras
me metían en la ambulancia, no era capaz de comprender que me había pasado, y
lo que se me hacía más difícil era el cómo. Mi sensación de incredulidad y
enfado hacia mi iba en aumento, no entendía nada.
Recuerdo mi entrada en la ambulancia, las palabras amables
del SUMMA, el aviso que en ese momento no analicé con la dureza y seriedad que
debería, “si en algún momento no sientes las piernas nos lo dices”. Todavía no
era consciente de lo que se me venía encima.
Lorena recibe una llamada desde mi teléfono, le cuentan lo
sucedido y que es mejor que vaya directamente a Urgencias en el hospital de La
Paz, que me llevan allí. La sensación de incredulidad es tremenda, estoy en
casa tranquila y me llama un extraño para decirme que mi pareja ha tenido un
accidente muy grave y que corra.
“¿Que va a pasar
ahora?”
En todo el trayecto tuve la mirada fija en el techo de la
ambulancia, en el sonido de la sirena, no sentía dolor, estaba en shock. Pude
ver brevemente a Lorena mientras me metían a toda prisa en Urgencias, solo
fui capaz de pedirle perdón y decirle que no sabía que había pasado.
En el trayecto hacia el interior del hospital, solo recuerdo
ver el techo pasar muy rápido. Me hacían preguntas constantes, mi nombre, si
sentía las piernas…era importante actuar rápido. Tenía la pelvis partida por la
mitad, esto es muy grave ya que puedes tener hemorragias internas y dañar algún
otro órgano.
Creo que seguía sin ser capaz de entender que me estaba
pasando. Fuera era muy distinto. La incredulidad se tornaba en miedo hacia un
futuro muy incierto. Tienes a un ser querido en un quirófano muy grave. Has
tenido que avisar a la familia, amigos, y no sabes a ciencia cierta nada. La
mente empieza a funcionar, y desgraciadamente para lo peor, funciona muy bien.
Salieron varios médicos a informar de cómo iba todo. “¿Volverá
a andar?”, “creemos que si, pero no sabemos ni como ni cuando”. El miedo se
dispara.
![]() |
| Politraumatismos |

Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario!