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6. Once horas

 Llegó el día, las luces volvían a pasar rápido ante mis ojos. Algunos celadores intercambiaban palabras entre ellos, cruce de miradas con la gente que te ve pasar, hasta que entras en la zona de los quirófanos. Recuerdo el ajetreo, había mucha gente allí, no paraban de preparar cosas y hacerme preguntas, “cómo te llamas”, “dime tu nombre”.

Acordaron en la misma operación arreglar la rotura de pelvis y la columna. Imagino que primero boca arriba y luego boca abajo, tampoco lo he preguntado y casi que prefiero no saberlo. Después me contaron que la operación, entre unas cosas y otras duró aproximadamente 11 horas y que había salido bien.

De nuevo en la UCI, no se cuánto tiempo pasaría hasta que abrí los ojos, pero si recuerdo verlo todo como en sueños. Imagino que la medicación para el dolor me hacía tener una especie de borrachera en la que solo escuchaba a Lorena decirme, "ha salido bien". Recuerdo que me ardía la columna y que había algo que se me clavaba en la espalda.

Poco a poco te vas deshaciendo de la anestesia y empiezas a realizarte un auto chequeo. Recuerdo que me tocaba las piernas, me miraba los pies vendados y notaba mucho dolor en la zona lumbar. Me iban poniendo sobres de plasma, había perdido mucha sangre y mi cabeza estaba entre nubarrones.

Bien jodido

El dolor en la zona lumbar eran dos tornillos que sobresalían, lo que por el momento se me hacía imposible estar totalmente estirado boca arriba, se me clavaban por dentro. Los cambios posturales se sucedían, aunque hablar de cambios posturales era ser muy optimista, era incapaz de moverme, así que lo único que se podía hacer era colocar almohadas bajo el lateral de mi cuerpo para levantarme un poco.

A veces me dormía, otras no. Recuerdo no poder aguantar las luces del techo sobre mis ojos, a día de hoy me sigue pasando como una especie de fobia. Recuerdo haber intentado ver algo en el móvil, alguna serie y me era imposible, no aguantaba. Algún podcast, lo tenía que apagar. Tuve también momentos de subidón, de euforia, decía cosas raras. Mi cuerpo y mente todavía no habían empezado a reaccionar.



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